Reciclaje de metales no ferrosos: impacto ambiental

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Grúa de Alberich manipulando chatarra férrica en el patio

El reciclaje de metales, tanto ferrosos como no ferrosos, es una de las formas más eficaces de reducir el impacto ambiental de la industria: evita minería, ahorra buena parte de la energía que cuesta obtener metal del mineral y reduce las emisiones y los residuos que acaban en vertedero. En el reciclaje de metales no ferrosos el ahorro es todavía mayor: producir aluminio a partir de chatarra requiere en torno al 5 % de la energía necesaria para obtenerlo de la bauxita.

Pero el beneficio no es automático. Depende de que la chatarra llegue separada, limpia y descontaminada. Aquí repasamos el impacto de cada familia de metales y las prácticas que lo hacen posible.

¿Qué impacto ambiental tiene producir metal nuevo?

Obtener metal del mineral es un proceso largo: minería a cielo abierto o subterránea, trituración y concentración del mineral, transporte y, al final, reducción química o electrólisis, que es donde se concentra la mayor parte de la energía y de las emisiones. Por el camino quedan escombreras, balsas de estériles y un consumo de agua considerable. En metales como el cobre, cuyo contenido en el mineral es bajo, hay que mover grandes cantidades de roca por cada tonelada de metal.

La chatarra se salta casi todo ese recorrido. El metal ya está extraído y reducido: solo hay que separarlo, prepararlo y fundirlo.

¿Cuánto se ahorra al reciclar metales ferrosos?

En el acero, la referencia más citada es la de la World Steel Association: cada tonelada de chatarra que se usa para fabricar acero evita en torno a 1,5 toneladas de CO₂ y el consumo de unas 1,4 toneladas de mineral de hierro. La razón es que la acería de horno eléctrico funde chatarra directamente, sin pasar por el alto horno. Lo explicamos con más detalle en la importancia de reciclar el material férrico.

El acero es, además, el metal que más se recicla en volumen, y se puede refundir indefinidamente. Los residuos ferrosos más habituales en la industria (estructuras, maquinaria, recortes, viruta) tienen salida casi completa como chatarra si llegan sin mezclar.

¿Cómo es el reciclaje de metales no ferrosos y qué ahorra?

Sigue la misma lógica, con ahorros mayores, porque producir estos metales desde el mineral consume mucha más energía por tonelada:

MetalCómo se obtiene si no se reciclaQué aporta reciclarlo
AluminioBauxita refinada a alúmina y reducida por electrólisisRequiere en torno al 5 % de la energía del aluminio primario
CobreMinerales de baja ley, concentración, fundición y refinoHasta un 85-90 % menos de energía que el cobre de mina
Latón y bronceCobre de mina aleado con zinc o estañoSe refunden como aleación y conservan el valor del cobre que contienen
PlomoMinerales de plomoEvita minería y que un metal tóxico acabe en el suelo; la mayor parte procede de baterías

El proceso es más delicado que en el acero. Los no ferrosos suelen llegar mezclados entre sí o con plásticos, y hay que separarlos con corrientes de Foucault, rayos X y colorimetría antes de enviarlos a su destino: el aluminio a segunda fusión; el cobre a refinerías y trefilerías. Cómo funciona esa separación lo contamos en cómo se separan los metales ferrosos y no ferrosos en una planta.

¿Por qué la recuperación de metales férricos y no férricos protege el suelo y el agua?

Muchos productos metálicos llevan dentro sustancias peligrosas: aceites en motores y transformadores, gases refrigerantes en frigoríficos y aires acondicionados, baterías, o PCB en equipos antiguos. Si acaban en un vertedero o en un desguace sin control, esos contaminantes llegan al suelo y a las aguas. La recuperación de metales férricos y no férricos en una instalación autorizada empieza precisamente por retirarlos.

Es lo que se hace con los vehículos fuera de uso, que se descontaminan antes de fragmentarse, y con los aparatos eléctricos y electrónicos, de los que se extraen gases, baterías y componentes peligrosos. En los transformadores con PCB, Alberich actúa como planta de transferencia (T62) y la destrucción final la hace un gestor final autorizado.

A eso se suma el espacio: los metales que se reciclan no ocupan vertedero, y la fracción no metálica que se separa en la fragmentación (plásticos, gomas, espumas) tiene su propia vía de tratamiento.

¿Qué buenas prácticas multiplican el beneficio ambiental?

El impacto real del reciclaje depende mucho de lo que pasa antes de que la chatarra salga de tu empresa. Lo que más cuenta:

  • Separar en origen el férrico, el cobre, el aluminio, el inoxidable y el cable. Cada metal mezclado es energía que se gasta después en separarlo, o metal que acaba como impureza en otro.
  • Descontaminar antes de achatarrar: vaciar aceites y combustibles, retirar baterías y no mezclar equipos con gases o PCB con la chatarra.
  • Almacenar a cubierto lo que puede soltar líquidos, como la viruta con taladrina o las piezas aceitosas, para que la lluvia no los arrastre al suelo.
  • Trabajar con gestores autorizados y conservar la documentación, que es la garantía de que el residuo ha llegado a donde debía.
  • Ajustar la logística: contenedores del tamaño adecuado y recogidas planificadas evitan viajes medio vacíos.

La parte organizativa (clasificación, contenedores, códigos LER y documentación) la desarrollamos en la guía de gestión de residuos metálicos.

¿Cómo trabaja Alberich la recuperación de metales?

Alberich recupera materiales desde 1900 en Cataluña. Hoy procesa más de 300.000 toneladas al año entre sus tres centros (Castellbisbal, La Llagosta y Constantí), con una fragmentadora de 4.000 HP, cizallas de 600 a 1.000 t, separación de no férricos por corrientes de Foucault, rayos X y colorimetría, y control radiológico a la entrada y a la salida. La gestión ambiental está certificada con la ISO 14001, junto con la ISO 9001 y la ISO 45001.

Los metales que salen de ahí vuelven a la industria como materia prima: chatarra férrica para acerías, aluminio para segunda fusión, cobre para refinerías y trefilerías. Puedes ver cada familia en metales y lo que compramos en qué compramos.

Preguntas frecuentes

¿Reciclar metal también contamina?

Tiene impacto, como cualquier actividad industrial: consume energía en la fragmentación y la fusión, genera polvo y ruido y produce residuos no metálicos. Pero es mucho menor que el de producir el mismo metal desde el mineral y, en una instalación autorizada, las emisiones, las aguas, el ruido y los residuos están controlados por la autorización ambiental.

¿Qué metales no se pueden reciclar?

Casi todos los metales se pueden reciclar. Los límites los marca cómo llegan: piezas contaminadas con sustancias peligrosas, metales unidos a materiales que no se pueden separar de forma razonable o cantidades muy pequeñas repartidas dentro de otros productos, como ocurre en algunos componentes electrónicos.

¿Qué parte de un coche se recicla?

La normativa europea exige que se reutilice o se valorice al menos el 95 % del peso medio de los vehículos al final de su vida útil. La mayor parte es acero, que acaba como chatarra fragmentada; el resto son aluminio, cobre, plásticos, vidrio y fluidos, que se separan y se gestionan por su cuenta.

Si quieres revisar cómo gestiona tu empresa sus residuos metálicos, cuéntanos qué generas y en qué cantidad. Te respondemos en 48 horas laborables.

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