Los precios de los metales fluctúan porque se fijan cada día en mercados internacionales, como el London Metal Exchange (LME), donde se cruzan la demanda de la industria, la producción de minas y fundiciones, el coste de la energía, el valor del dólar y las decisiones políticas. Una empresa que genera o compra chatarra no controla ninguna de esas variables, pero sí cómo se expone a ellas: planificando las retiradas, pactando suministros con una referencia clara y clasificando bien el material para que cada fracción se valore por lo que es.
¿Por qué fluctúan los precios de los metales?
Los metales son materias primas que se negocian a escala mundial. Su precio no lo decide un fabricante ni un comprador, sino el equilibrio entre lo que se produce y lo que se consume, con un componente financiero que amplifica los movimientos.
Un mercado de referencia que cotiza a diario
Los metales no férricos, como el cobre, el aluminio, el zinc, el níquel, el plomo o el estaño, tienen su referencia principal en el LME, que publica precios al contado y a tres meses en dólares por tonelada. Cada noticia que afecta a la oferta o a la demanda se traslada a esa cotización en cuestión de horas. Si quieres entender cómo funciona por dentro, lo contamos a partir de la serie educativa del BIR sobre el LME.
Oferta y demanda
La demanda la marcan la construcción, la automoción, la industria eléctrica y el envase, y en buena medida China, el mayor consumidor de metales del mundo. La electrificación ha añadido presión: redes, renovables y vehículos eléctricos necesitan mucho cobre y aluminio. Por el lado de la oferta, una huelga en una mina, un cierre de fundición o una restricción a la exportación pueden recortar el suministro de golpe.
Energía
Producir metal desde mineral consume mucha energía, sobre todo en el aluminio primario, que se obtiene por electrólisis. Cuando la electricidad se encarece, algunas plantas reducen producción y el precio sube. Es una de las razones por las que el metal reciclado, que necesita mucha menos energía, gana peso en la industria.
Divisas
Como las cotizaciones están en dólares, una empresa española ve moverse el precio en euros aunque el LME no cambie. Si el euro se debilita frente al dólar, el metal se encarece en euros, y al revés.
Política, aranceles y finanzas
Los aranceles y las sanciones pueden cambiar las rutas del metal de un día para otro. Los aranceles que Estados Unidos endureció en 2025 sobre el acero y el aluminio importados son un buen ejemplo: encarecieron el metal dentro del país y alteraron los flujos de comercio en el resto del mundo. A todo eso se suman los movimientos de los fondos de inversión y el nivel de existencias en los almacenes del LME, que amplifican las subidas y las bajadas.
¿Qué mueve el precio de cada metal?
Cada metal tiene sus propios motores. Esta tabla resume los que más pesan en los que circulan por el sector del reciclaje:
| Metal | Usos principales | Qué suele mover su precio |
|---|---|---|
| Cobre | Cable, motores, transformadores, construcción | Electrificación, producción minera, demanda china |
| Aluminio | Transporte, construcción, envases | Coste de la energía, producción china, aranceles |
| Acero y chatarra férrica | Construcción, automoción, maquinaria | Demanda de construcción, mineral de hierro, aranceles, precio internacional de la chatarra |
| Níquel | Acero inoxidable, baterías | Producción de inoxidable y de baterías, oferta concentrada en pocos países |
| Zinc | Galvanizado del acero, zamak | Producción de acero, construcción, cierres o aperturas de minas |
| Plomo | Baterías de arranque | Demanda de baterías y volumen de reciclaje |
| Estaño | Soldaduras electrónicas, bronce | Demanda electrónica y oferta muy concentrada |
¿Cómo afectan las fluctuaciones a la chatarra?
La chatarra no férrica se valora a partir de la cotización del LME, ajustada según la calidad, la limpieza, la cantidad y la logística de cada lote. Si el LME sube o baja, el valor de tu cobre o tu aluminio se mueve en la misma dirección, aunque no en la misma proporción para todas las calidades. Lo explicamos con detalle para el cobre y para el aluminio en chatarra.
La chatarra férrica sigue su propio mercado internacional, ligado a la demanda de las acerías y al precio del acero. En los dos casos, lo que el generador puede controlar es lo mismo: la calidad de lo que entrega y cómo lo entrega.
¿Qué puede hacer una empresa que genera chatarra?
Planificar las retiradas en lugar de acumular
Guardar la chatarra esperando una subida es apostar contra un mercado que nadie predice con fiabilidad. Mientras tanto, el material ocupa espacio, se ensucia o se oxida y puede generar problemas de seguridad y de almacenamiento de residuos. Retirar de forma regular reparte el riesgo: unas veces vendes por encima de la media y otras por debajo.
Pactar suministros periódicos con una referencia clara
Si generas volumen de forma constante, un acuerdo de retirada periódica con contenedores en tus instalaciones da previsibilidad a las dos partes. Lo importante es que la valoración esté referenciada a un índice público, como el LME, y que sepas qué factores de tu material la ajustan.
Clasificar en origen
Es la palanca que más depende de ti. Un lote mezclado se valora como mezcla; separado por metales y calidades, cada fracción se paga por lo que es. Separar el cobre del latón, el aluminio de perfil del de fundición o el inoxidable 316 del 304 suele aportar más que acertar el mejor momento para vender. La guía de aleaciones de metales explica por qué.
Pedir valoraciones transparentes
Pide que te expliquen en qué se basa la valoración: qué referencia de mercado se usa y qué características de tu material la ajustan. Con esa información puedes comparar ofertas con criterio y entender por qué cambian.
¿Y una empresa que compra metal?
Las empresas que dependen de un metal para fabricar suelen combinar varias herramientas: contratos de suministro con precio referenciado al LME, coberturas en el mercado de futuros para fijar hoy el precio de una compra futura, diversificación de proveedores y presupuestos con márgenes de variación en los proyectos largos. El metal reciclado, disponible cerca y con menor huella energética, forma parte de esa estrategia.
¿Cómo trabaja Alberich con los precios del mercado?
Tomamos el LME como referencia para valorar los metales no férricos que compramos, así que nuestras tarifas siguen la evolución de su cotización. Con los clientes que generan o consumen volumen de forma constante cerramos acuerdos de suministro con precios referenciados a la cotización del LME.
Para que la clasificación en origen sea fácil, dejamos contenedores de 1 a 30 m³ en las instalaciones del cliente y los retiramos con flota propia, con toda la documentación del residuo. En planta, más de 300.000 toneladas al año pasan por nuestras líneas de clasificación y separación. Tienes la lista de materiales en qué compramos.
Preguntas frecuentes
¿Conviene guardar la chatarra hasta que suba el precio?
En general, no. Nadie sabe cuándo será el próximo máximo, y mientras esperas el material ocupa espacio, se degrada y puede acabar valiendo menos. Para la mayoría de empresas, retirar de forma regular y clasificar bien da mejor resultado que intentar acertar el momento.
¿Por qué el precio que me ofrecen no coincide con la cotización del LME?
Porque el LME cotiza metal refinado, en dólares y por tonelada, y la chatarra todavía tiene que clasificarse, transportarse y volver a fundirse. La valoración parte de esa referencia y la ajusta según la calidad, la limpieza, la cantidad y la logística de tu lote.
¿La chatarra férrica también cotiza en el LME?
No del mismo modo que el cobre o el aluminio. El LME tiene contratos de chatarra de acero, pero en la práctica la chatarra férrica se valora según el mercado internacional de chatarra y el precio del acero, que dependen sobre todo de la demanda de las acerías.
¿Dónde puedo consultar la cotización de los metales?
En la web del London Metal Exchange, que publica sus precios oficiales, y en servicios de información de mercado especializados. Ten en cuenta que esas cifras son la referencia del metal refinado, no el precio de tu chatarra.
Si quieres revisar cómo se valoran los metales que genera tu empresa, cuéntanos qué materiales y volúmenes tienes.



