En una planta de recuperación de metales, recuperar, reutilizar y reciclar no son sinónimos: son tres fases de un mismo recorrido. Recuperar es sacar el metal de donde está mezclado. Preparar para la reutilización es dejarlo en el formato exacto que necesita quien va a volver a usarlo. Reciclar, en sentido estricto, es fundirlo para fabricar metal nuevo, y eso ocurre en la acería o en la fundición. Así es cada fase dentro de Alberich.
Si lo que buscas es cómo aplicar estos conceptos en tu propia empresa, lo explicamos en las tres erres en la industria.
¿Qué significa recuperar metales?
Recuperar es extraer la fracción metálica de un residuo que la contiene mezclada con otros materiales: un coche, un frigorífico, un cable, un radiador o la estructura de una nave demolida. Es la fase que más maquinaria necesita.
Recepción y control
Todo lo que entra se pesa en báscula homologada, se inspecciona y pasa un control radiológico. En ese momento se decide a qué línea va cada partida.
Fragmentación y separación
La chatarra mezclada entra en la fragmentadora de 4.000 HP de Castellbisbal, que la reduce a fragmentos pequeños y densos. Unos tambores magnéticos separan el hierro y el acero; el resto pasa a la línea de posfragmentación, donde las corrientes de Foucault, los rayos X y la colorimetría separan el aluminio, el cobre, el latón y otros metales no férricos. Al final, un control manual sobre la cinta retira lo que se ha colado.
Líneas específicas
Algunos materiales tienen su propia línea. El cable eléctrico se granula y se separa por densidad para liberar el cobre del plástico. Los radiadores mixtos pasan por una línea que separa el cobre del aluminio. En los transformadores, una vez retirado el aceite, se recuperan el cobre o el aluminio de los devanados y el acero del núcleo y la carcasa.
El proceso completo de los férricos está en cómo reciclar materiales férricos.
¿Qué es preparar el metal para reutilizarlo?
La Ley 7/2022 llama preparación para la reutilización a comprobar, limpiar o reparar productos que se han convertido en residuo para que puedan volver a usarse sin más transformación. En una planta de metales, la reutilización de objetos enteros es la excepción. En los vehículos fuera de uso, por ejemplo, nuestro trabajo es descontaminar y valorizar el material, no vender piezas.
Lo que sí hacemos es preparar el metal recuperado para que la industria lo reutilice como materia prima sin pasos intermedios. Cada cliente pide un formato y una especificación:
| Material recuperado | Preparación | Destino |
|---|---|---|
| Chatarra pesada y estructural | Corte a medida siderúrgica en cizallas de 600 a 1.000 t | Acerías y fundiciones |
| Recortes de estampación | Paquetes de 300×300 a 400×400 mm | Acerías |
| Chatarra fragmentada | Calidad 210-211, densa y con pocos residuales | Hornos eléctricos |
| Cobre de cable | Granalla con análisis espectrográfico | Trefilería y refinería |
| Aluminio de fragmentación | Aluminio de segunda fusión (FXR2) con especificación estable | Fundiciones de segunda fusión |
| Latas de bebida | Balas de UBC | Fabricación de latas nuevas |
Antes de salir, el material vuelve a pasar control radiológico y, según el producto, un análisis químico de garantía. Es la parte menos visible del trabajo y la que hace que una acería confíe en lo que recibe.
¿Dónde se recicla de verdad el metal?
El reciclaje en sentido estricto, la fusión, ocurre en el horno del cliente: el acero, en los hornos eléctricos de las acerías; el aluminio, en las fundiciones de segunda fusión; el cobre, en refinerías y trefilerías. Una empresa de recuperación prepara la materia prima, pero no la funde. Eso no le quita peso: sin una buena recuperación, el horno recibe una mezcla que no puede aprovechar.
El beneficio ambiental se materializa en esa fusión. Reciclar aluminio requiere en torno a un 5 % de la energía necesaria para producirlo desde la bauxita, y el cobre recuperado evita extraer y refinar mineral nuevo. El caso del cobre lo detallamos en cómo se recicla el cobre.
¿Cómo encajan las tres fases en un caso real?
Sigamos un coche al final de su vida útil. Primero se descontamina en un CAT (centro autorizado de tratamiento): se retiran los fluidos, la batería y los elementos peligrosos. Después, la carrocería entra en la fragmentadora, y ahí empieza la recuperación: el acero sale por un lado y la mezcla no férrica, la Zorba, por otro.
Luego viene la preparación. El acero se clasifica como chatarra fragmentada 210-211 y la Zorba sigue separándose en la posfragmentación hasta obtener aluminio para segunda fusión. Por último, el reciclaje: ambos productos viajan a la acería y a la fundición, donde se funden para fabricar acero y aluminio nuevos.
Lo que no es metal (plásticos, gomas, textiles) forma una fracción residual que pasa por una planta específica para separar lo que todavía es aprovechable. Si quieres ver qué materiales entran en este circuito, consulta qué compramos.
Preguntas frecuentes
¿Recuperar y reciclar son lo mismo?
No. Recuperar es separar el metal de un residuo mezclado y dejarlo clasificado; reciclar es fundirlo para fabricar metal nuevo. Una planta como la de Alberich recupera y prepara el material; la fusión final la hace la acería o la fundición.
¿Alberich vende piezas de segunda mano?
No. En los vehículos fuera de uso y en el resto de materiales, nuestro trabajo es descontaminar, recuperar y preparar el metal para que vuelva a la industria. No vendemos piezas.
¿Por qué se hace un control radiológico a la chatarra?
Porque una fuente radiactiva escondida en una partida de chatarra podría contaminar la planta y el metal que se produce. Por eso Alberich controla la radiactividad del material tanto en la entrada como en la salida.
¿Qué es la Zorba?
Es la mezcla de metales no férricos que sale de la posfragmentación: sobre todo aluminio, con algo de cobre, latón, zinc y plomo. Se puede vender como tal o seguir separándola para obtener aluminio de mayor concentración.
Si tienes material metálico mezclado y no sabes qué valor puede tener, envíanos una descripción o unas fotos y te diremos cómo lo procesaríamos.



